Qué cosas pasan en la vida y cómo persisten los prejuicios de ayer. Para que luego digan que el feminismo no tiene sentido en las sociedades occidentales, porque ya se ha conseguido todo.
¡¡Ring, ring!!
Garbanza: diga?
Operadora: buenas tardes, ¿es usted la señora de la casa?
G. ¿para qué?
O. ¿es usted?
G: podría serlo
O: es para hacerle unas preguntas sobre alimentación
G: pues no me interesa, pero si es sobre alimentación también podríais preguntar por los hombres. Adios.
Pues sí, soy una borde. Nunca lo he negado y además, presumo de ser borde. Me gusta.
Y se que no es culpa de la chiquilla, que le pagan por eso, pero es que ¡manda ovarios!. Y con un buen ejemplar ha ido a parar la pobre.

















A lo mejor es que tu voz no es muy masculina…y por eso no te ha dicho ¿es usted el señor de la casa?
jajajaa, lo que más me ha gustado ha sido el, “es usted la señora de la casa?” y contestación: “podría ser…”
Jo, yo no se cortar este tipo de llamadas, siempre me tienen ahí haciéndome un huevo de preguntas. A ver si aprendo a decir no de una vez…
cris, el truco es no entablar una conversación, sino decirlo todo de carrerilla como si en realidad te estuvieran contestando: “no, no me interesa nadadetarjetasdecréditolosientoadiós” y colgar.
Al hilo de lo que dice Cas, había un gag recurrente en una serie que protagonizaba Beatrice Arthur (la Dorothy de Las chicas de Oro). Llamaban por teléfono y cuando lo cogía ella sus primeras palabras eran siempre: “¿Dígame? No, no soy el señor Findlay. Soy la señora Findlay. El señor Findlay lleva bigote.” Hay que ver la cara de mala hostia de Beatrice Arthur para que haga gracia, me temo
jajajajaajaja. Bueno Cas, es que he resumido un poco, porque tb me dijo que queria hablar con la señora de la casa, pero me parecia ya un poco reiterativo ponerlo :p
jeje, di que si Garban!
GENIAL!!! A mí en ese momento seguro que no se me ocurre….
Yo normalmente soy amable pero seco, digo algo así como “Tú me quieres vender algo que no quiero comprar, así que no pierdas el tiempo. Buenos días”. Y cuelgo el teléfono.