Odio a los periodistas, o al menos el trabajo que hacen en este país. Ya lo había comentado. Pero cada vez que se me ocurre prestar atención a ese medio “maravilloso” que es la televisión lo odio más (por suerte mi ratio medio de ver tele desciende cada vez más y si estoy sola en casa ni siquiera la enciendo). Les concedo el beneficio de la duda de si es que ellos son así de desinformados y desinformantes a propósito o se lo exige el medio en el que trabajan. Pero no más. Ambas alternativas son parejas en cuanto a su capacidad de asustarme, porque las consecuencias son las mismas. Y la solución es igualmente difícil de hallar. Y no creo que se esté buscando en ninguno de los casos.
Aviso: si no trabajáis u os movéis en el mundo de lo social no es probable que entendáis mi indignación ni el punto que alcanza escuchando la imbecilidades que presto voy a relatar, pero intentaré que lo entendáis.
Escenario: el programa de la tarde de Cuatro (ni idea ni ganas de saber cómo se llama). Sacan a una abuela acogedora diciendo que ella tenía bajo su tutela a un nieto y que se lo han quitado: ” por vivir en un barrio pobre”. Sale a la cámara diciendo que fíjense que tiene una nevera que ha comprado para poder conservar la verdura para el chiquillo. Aparece acompañando una joven que no se si era la madre del niños, una tía, una prima o quién. Es irrelevante.
Continúa la señora: ” pues llegaron un día y dijeron, mire que nos llevamos al niño” Y según la reportera ahora están condenados a ver al niño en horario de visita. Pobres. Por supuesto les acompaña y les entrevista a la salida del encuentro: “¿qué tal?” “Pues muy mal, porque claro, ver al niño así”.
No se cómo continuó porque no fui capaz de ver más. Supongo que diciendo que están esperando que se lo devuelvan, blablabla, blablabla, blablabla.
Y si ya el reportaje era como para gritar, cuando éste termina sale el presentador diciendo: “¿y con quién va a estar un niño mejor que con sus abuelos?”
Indignación absoluta de la Garbanza: ¡Ay amigo! Voy a ser muy buena y lo voy a achacar a tu inocencia, en lugar de a tu estupidez, porque si supieras las barbaridades que yo he visto….
No os voy a contar todo el proceso que lleva a cabo la administración, ni la cantidad de profesionales, visitas, coordinación del equipo multidisciplinar, derivaciones, informes, tribunales, reuniones, consejos, comités, informes de nuevo, más derivaciones, procedimientos, más visitas, más informes, más coordinación y más tribunales. Es un proceso largo, complicado y muy costoso.
Os aburriría mucho al relatarlo de forma detallada, así que me abstengo, pero que sepáis que los periodistas nunca van más allá de buscar la lágrima fácil, buscan que el público se identifique con esa mujer a la que han “robado su nieto”, no comprueban nada. Solo aspiran a lograr el golpe de efecto fácil y sin ver qué es lo que realmente pasa.
Probablemente esa abuelita dulce y agraviada está admitiendo que sus hijos trafiquen con drogas en su casa, o alguno de los nietos mayores puede que pegue a los pequeños o incluso a los adultos de la vivienda. O es uno de los adultos quien lo hace. Quizá ha dejado a su marido abusar del pequeño o le ha llevado a mendigar. Puede que la mujer sepa tan poco de la vida actual que ni siquiera supiera que hay que escolarizar a los niños y cuando ha ido un educador ha seguido negándose, o puede que tenga tanta obsesión con la limpieza que se le hayan quemado las manos con la lejía y le esté pasando lo mismo al pequeño. Puede también que alquile habitaciones de su casa y deje que los inquilinos abusen del niño, porque pagan. Casi siempre al conocer la situación se les asigna un educador, pero en muchos casos no sirve para nada porque no suelen seguir sus pautas, prefieren seguir con su estilo de vida hasta que la situación es insostenible.
Lo aqui descrito son casos reales que alguno de mis compañeros o yo llevamos o hemos llevado. Así que los conozco de primera mano, no son leyendas urbanas. Y hay muchos en los que deberian haber alejado a los niños de su casa y no lo hacen precisamente por lo complicado del trámite y la pereza del responsable. Eso también lo he visto.
Así que por favor no os quedéis en las chorradas lagrimeras y lagrimosas, que sólo cuentan lo que pueda atraer a más público y desinformarlo para captarlo. ¡Todo por a audiencia!
(¿entendéis ahora un poco más lo de mi crisis vocacional?)