Yo no voy a decir que sea la mejor trabajadora del mundo. No lo soy y no aspiro a ello. Intento hacer mi trabajo lo mejor posible sin que afecten a los demás los errores que pueda cometer, que existen, por supuesto. Pero hay cosas que no puedo entender. Estoy un poco alterada por cosillas que me pasaron la semana pasada en el trabajo. He preferido esperar unos días antes de hablar de ello para poder analizarlo con perspectiva y no limitarme a echar sapos por la boca.
En mi oficina hay una personilla a la que creo que la mejor manera de definir es chupóptera malintencionada.
Chupóptera porque no hace prácticamente nada (en realidad no hace nada pero voy a ser generosa) y se atribuye siempre que puede el mérito de las cosas. y podéis creeme cuando digo que no es fácil porque su trabajo y el del resto de la oficina es muuuy diferente así que las atribuciones que se hace en realidad sí que tienen mérito, el cómo puede retorcer la realidad para ponerse medallas. Malintencionada porque los méritos que se atribuye nos los quita a los demás y lo que nos queda lo desprecia y minusvalora. A pesar de todo, de la rabia que pueda dar, de que te caigan marrones que no te corresponden, de que se te haga más dificil desarrollar tu trabajo, hasta ahí no está mal del todo. Lo malo es cuando el jefe entra en el juego. Ahí es cuando la impotencia se hace presente.
No me puedo quejar en absoluto de mi jefe. Es un tío majo que siempre te atiende cuando se lo pides aunque no sepa solucionarte las dudas, siempre está atento y tiene bastantes detallitos. Me cae bien, de verdad que sí.
Pero me jode sobremanera que entre en ese juego. Sobre todo porque sabe que la personilla a la que me refiero se toca los webs de una manera que se sale de lo común y sospecho que sabe que se atribuye el mérito de todo lo que puede y un poco más, que miente y nos deja mal a propósito. Imagino que sabe que trabajamos más de lo que en realidad demostramos, pero casi siempre le sigue el rollo. Él reconoce que no hace nada, que lo sabe, pero con la personilla delante no hace nada. Incluso deja que se minusvalore a los demás. Muchas veces son cosas tan sutiles que puede que ni siquiera las note, pero se queda en el subconsciente y a los demás nos sigue afectando.
¿Qué hacer? No se si ir proclamando todo lo que hago y dejando caer lo que la personilla no. No es mi estilo. no creo que haya que ir proclamando lo que haces, máxime si forma parte de tus tareas cotidianas. Quizá si lo hiciera me iría mejor. Casi seguro que sí. Podría también ir poniéndola verde. De momento sólo me he quejado de lo que me afecta directamente, pero si fuera más allá puede que la cortaran las alas. Pero hay algo que no me deja. Supongo que los escrúpulos, la dichosa ética. ¿Por qué no tener mala leche con alguién que sí la tiene?. Supongo que cuando ya me canse. Y por tener mala leche puedo tener mucha, aunque no me suela salir.
Realmente es una pena, porque la gente de mi oficina es bastante maja y hay buen rollo. Pero esta situación se va a desbordar y vamos acabar con malos rollos y en bandos enfrentados, me temo.
No lo entiendo, de verdad que no. Lo hace queriendo, porque ha confesado en un par de ocasiones que hace las cosas a mala leche, como lo leéis. ¿ Es una cuestión de carácter, le gusta ser así? Yo siempre pienso que la gente que hace estas cosas, y además con intención, debe tener una vida muy triste para comportarse así. ¿ Será para poder controlar algún aspecto de su vida, para desahogarse, para evitar explotar y dejarlo todo lleno de su mal humor?